BOTAS, BOTINES O GUAYOS
La mayoría de los jugadores se calzan "botas de fútbol", que pueden estar hechas de cuero o de materiales sintéticos como el poliuretano...
Las botas modernas están ligeramente cortadas bajo los tobillos, en contraposición a las altas botas de décadas pasadas, y tienen tapones insertados en las suelas. Estos pueden ser parte fija de la suela, pero también existen versiones en los que se pueden retirar con un destornillador o llave especial. Existen muchos tipos de tapones, y su cantidad y distribución debe amoldarse a las características del terreno. Como regla general, a mayor número de tacos, menor adherencia y por tanto menor posibilidad de sufrir una lesión en terrenos blandos. La distribución adecuada de los mismos entre el talón y el resto del pie es de vital importancia para evitar torceduras o lesiones en las rodillas o tobillos durante la rotación del pie mientras éste se encuentra enclavado en el terreno. Del mismo modo, las suelas, hechas principalmente de caucho o poliuretano, pueden variar en su rigidez de una bota a otra, puesto que se prefieren suelas más blandas en terrenos lodosos.
Algunas botas modernas se caracterizan por tener diseños desarrollados científicamente, además de innovaciones como bolsillos de aire en las suelas y tapones más afilados; pero estos modelos fueron sujeto de controversias dado que muchos entrenadores los acusaron de favorecer las lesiones tanto de jugadores opuestos como de quien los porta. Algunos jugadores eligen usar deliberadamente botas ligeramente más pequeñas que las correspondiente a su talle, puesto que afirman sentir que esto aumenta su control de la pelota. Sin embargo, esta práctica también puede generar lesiones.
Las reglas no especifican alguna restricción sobre el color del calzado, por lo que —aunque a lo largo de la historia predominó el uso del negro o colores oscuros— varios fabricantes, como la empresa estadounidense Nike, lanzaron al mercado botas doradas, blancas, rojas, amarillas, verdes e incluso rosadas.
Como componente básico del equipamiento, el uso de calzado es obligatorio. Sin embargo, existen importantes anécdotas sobre jugadores que no las usaron. En la Copa mundial de fútbol de 1938, el delantero brasileño Leonidas da Silva marcó un gol estando descalzo. Una de sus botas se había descosido, por lo que el jugador, mientras el utilero la reparaba, se quitó la restante y saltó al campo, marcando un gol. El árbitro no había notado que le faltaban las botas, pues los pies del jugador estaban cubiertos de barro. Cuando se dio cuenta, le ordenó calzarse. En la actualidad, sólo se concedería el gol en caso de pérdida accidental del calzado. Por otro lado, la selección de fútbol de la India renunció a participar en el Mundial de fútbol de 1950 porque la FIFA prohibió jugar descalzos a los futbolistas.
Muchos fabricantes de botas tienen contratos comerciales firmados con distintos futbolistas profesionales, quienes a cambio de una prestación monetaria y un diseño personalizado exhiben exclusivamente las botas de la marca en cuestión. En algunos casos, estos contratos estipulan el uso de la bota antes de que la misma salga al mercado, o se incluye la serigrafía del nombre del jugador o su dorsal en algún sector.


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