Básicamente consiste en transferir un diseño a un objeto mediante presión y calor.
Para que la calidad del producto final sea óptima, es necesario que el producto original sobre el cual se va a sublimar sea de color blanco.
También puede ser cualquier otro color que sea bastante claro. Sobre tonos oscuros el resultado no es satisfactorio.En ese caso sería mejor recurrir a cualquier otro proceso, como por ejemplo el estampado.
Los productos sobre los cuales se va a sublimar, deben estar recubiertos por un polímero especial que permita la fijación de colores en ellos.
Además para esta técnica se requiere de una tinta especial para sublimación.
A diferencia del estampado, está técnica puede ser aplicada para personalizar además de sólo textiles, muchas otras cosas más, como jarros, gorras, vidrio, rocas, y muchas otras cosas

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